Este es un espacio donde, de tanto en tanto, artistas aficionados abordamos un tema distinto, cada uno desde un enfoque y formato diferente, como pueden ser la fotografía, la poesía, la prosa, el dibujo, la animación, el collage o lo que venga...
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2.3.11

Distancias en poesía [Alejo]

distancias

entre una letra y otra
entre los labios de los rostros que se miran pero no se besan,
sea por temor, por eso de sostener la escena o por vergüenza
entre los ojos y los riñones, entre los tobillos y las orejas
entre las rodillas de esa mujer que acostada espera
entre las ciudades que se comunican invisibles por cables
aunque no se miren, ni se huelan, ni se sientan
entre los pretendientes a deshoras,
entre las súplicas por mi silencio y el ruego de que hable
la cuenta y el resultado,
entre el pronóstico de sol y este mediodía frío y nublado,
entre las expectativas de toda una semana
y otro viernes para el olvido
entre el anciano que iba a ser y el niño que he sido
entre el recuerdo y el que recuerda
entre el sueño y el que sueña
entre el joven de las jactancias
y el adulto de los mil tartamudeos
entre la pelota saltarina
y el empeine lleno de agujeros
entre lo importante y lo anecdótico
y los años que van pasando, los sueños y las semirrectas.




27.9.10

rincones en poemas [alejo]

nuestro pequeño jardín

nuestro pequeño jardín está en silencio.
en silencio de jardín pequeño,
con el sol salpicando todo pero de a ratos
con las macetas en tres tamaños, las ventanas cerradas, la falta de viento.

nuestro pequeño jardín se va haciendo muy de a poco,
sufre los avatares de los instintos, la marca de los territorios,
el hambre de las especies domésticas, y aún así brotan hojas nuevas,
hojas verdes, largas y duraderas.

nuestro pequeño jardín sabe estar al cuidado de dos animales de madera,
un hipopótamo enano y guardián, que grita pero en silencio
y una lechuza de mirada redonda,
pacífica y atenta.

nuestro pequeño jardín a veces nos regala alegrías,
y otras veces tristezas, como la inocultable mirada de la caña
que, desde el rincón, añora, amarillenta
la llegada de la primavera.

8.8.10

tiempo en poesía [alejo]

prezente


giré el reloj de arena
no cayó nada,
lo sacudí un poco
uno, dos granitos
pero no,
eso no es el paso tiempo

entonces dudé un instante
y concluí,
¿acaso será éste el famoso presente
del que hablan los libros orientales
de mi biblioteca?



prolongación de un psicodrama


todos en el auditorio sosteniendo la respiración,
la obra que había comenzado años atrás
estaba por fin llegando al final,
años de espera, butacas
testigos de partos, funerales y despedidas,
tanto tiempo para un desenlace
por fin, dijo una señora de la primera fila
por fin, y contuvo el aliento a señora,
las miradas congeladas, que sin saberlo,
hacía tiempo habían dejado de mirar en
dirección-escenario

se oía sólo el ruido que ensordece cuando hay tanto silencio
la ansiedad enquistada, olvidada, vuelta folclore en los gestos
las tablas crujen, ha de ser por su falta uso

una figura avanza, su rostro se muestra invisible,
el maquillaje corrido pero además, algo tintinea
tanta vida acaso culmine con (una muerte evidente)
o mejor al decir del espectador, con final feliz

por fin, aunque más no sea que culmine,
murmuró la misma señora de antes,
y escupe el suspiro pegoteado de quien un día se imaginó eterno

la figura avanza, su boca se dispone a proclamar el epílogo
no puede,
la figura es muda y la señora entonces se lamenta
eternamente.



disparates


llegué a un punto,
con algo llegué a un punto
y ese punto mañana será viejo,
cuál será entonces mi próxima vejez?
hay como una eterna juventud del pensar
siempre se piensa en joven,
pero todo siempre pasa
¿cuál será mi próxima vejez, entonces?
hoy (¿cuándo sería sino?) deambulo por esto bordes,
¿y mañana?
¿cuándo será mañana?
¿quién seré cuando me mañana mire este hoy?
¿por dónde habré caminado?
y luego, entonces, volveré a ser joven
pensar, o esa sensación de rejuvenecer pensando
crecer, o esa sensación de envejecer pensando
llegué a un punto, a un rincón
y eso nada tiene de especial,
¿cuántas esquinas no conozco aún de mi barrio?
¿cuántas veces tengo que pasar por una esquina para conocerla?
los barrios, como los pensamientos, son entonces
circulares.
caminar, caminar, caminar hasta un día pensar por primera vez
¿quién seré mañana?
¿cuándo será mañana?
¿cómo será mañana?
¡ay!, y pensar que también hoy fue ayer un mañana






30.6.10

Cuerpos en poemas [alejo]

fotovida

antes no sé,

habré flotado inocente y plácido
en aquella tibia laguna pero ahora
mirame, mirame

fijate en mis manos ínfimas

mis reflejos arcaicos,
mi sonrisa dibujada del tercer mes,

escuchá cómo las señoras de la cuadra

exclaman y exageran,

con esas uñas esculpidas me intentan acariciar,

me hablan como a un retardado,

ay, qué lindo bububú y luego llega alguien

que me enseña a caminar, parezco

un equilibrista principiante y asustado,

balbuceo mis primeros discursos con la certeza

de que en realidad son ustedes quienes

no me comprenden,

me amenazan mis insoportables ganas de hacer pis

en un patio atestado

de blazers azules y pantalones grises

cantando fe boasoma,

irrumpen los granos delatores sin mi permiso,

la vergüenza ante las esclavas y las misericordias,

descubro lo impoluto y las poluciones,

pronuncio esta voz nueva como parida desde una caverna

mi cuerpo súbitamente adolescente, a estrenar

mirame, mirame y mirame

aunque mejor no me mires porque
ya soy grande,
y si quiero
me desnudo frente a cada primavera,

me doblo los tobillos, me cambio el peinado

y hago pactos de saliva, de inocencia y sangre

me siento en la vereda, miro con mis ojos jóvenes

y descubro el mundo con la sensación de mi cuerpo infinito,

y así, un día oigo la noticia lejana de que mis huesos

ya alcanzaron su máxima extensión,

una mañana veo una arruga y una tarde veo una cana,

entonces, llegan las primeras huelgas de rodillas,

los sindicatos quejosos de mi falta de aire,

las ilusiones con cuatro patas y un mantel,

los viernes hasta cualquier hora se convierten

en sonrisas, mate y churros de sábado por la mañana,

miro mis manos fabricantes y pienso

en lo impensable del día en que

mis lunares salpiquen de pecas la piel de quien aún no vino,

en los espejos se reflejan las marcas de lo andado,

el collage multicolor de los moretones de la adultez,

los accesos de tos, las várices en paralelo,

el pecado de la sal, las cuotas fijas del paso del tiempo,

de a poco aprendo de la geometría de la evolución,

entonces, lo recto de aquellos ideales se vuelve curvo

como mi columna vencida, doblada, 

como un paréntesis que comienza a cerrar este párrafo,

vuelvo a deambular como un equilibrista, pero ahora jubilado

me apoyo en mi bastón, acaso mi único órgano aún erecto,

se van los últimos minutos del segundo tiempo y

llegan los primeros olvidos o quizás los segundos o los terceros

asoma la humedad como razón ortopédica

de cualquier dolor de tobillo o de muñeca,

abundan los jarabes, las pócimas y las cremas,

alguien dibuja dos zanjas debajo de mi nariz,

hendiduras profundas, como profunda la tristeza

de quizás ser el último de la promoción del 96,

mi cuerpo, este remito de mi vida vivida,

las ganas de despedirme y mi falta de aliento.



contorno

el contorno
de las cosas es
el contorno de ser
adentro y ser afuera

tiene mucho de verdad
pero el contorno de los cuerpos
quizás no sea nada en sí
apenas

el instante
donde cada uno deja de ser
lo que es
para convetirse en otra materia



los cuerpos de las razas

con la piel como manteles
amarillos, blancos y negros
ahí van, los cuerpos de las razas
adornando con sus colores

las mesas de lo distinto
donde otros comensales
negros, amarillos y blancos
gustarán los mil sabores del mundo,

manjares multicolores
preparados por otras manos,
al fin tan
humanas, humanas y humanas



parparedos

parpadeo

de a ratos
porque mis ojos
al fin de cuentas
son

ojos
que buscan otros
ojos

parpadeo también
como método
biológico para administrar
la luz de la madrugada
que lenta y decidida
va llegando a mis

ojos
que calzan en otros
ojos

pero no encuentran
miradas apenas algo de viento
que trae polvo real o polvo ficticio
no sé, pero sí

ojos
que inventan otros
ojos

a no ser
que justo esos ojos
se hagan visibles
en el microscópico y fugaz instante
cuando cierro los míos
al parpadear